Desastres y Fe Cristiana / Paul Buchet

Los desastres humanos y ecológicos, la pandemia, las violencias, las guerras, y sus millones de refugiados en todos los continentes….son realidades que dejan, a muchos, recluidos en su egocentrismo y ,a algunos , por el contrario, les motivan para la solidaridad.
En chile conocemos los terremotos y de los maremotos, también aprendimos de los interminables incendios forestales. Mas mudas son las violencias de las desigualdades sociales y más novedosas las del narcotráfico. Para el futuro, nos están anunciando los problemas de las en sequías, de la inflación…Pero últimamente nos despertaron las extensas inundaciones que provocaron los ríos del centro- Sur del país.
Vemos “en vivo” las imágenes de los desastres, escuchamos y leemos los testimonios de las mismas victimas, los noticieros que nos interpretan los acontecimientos y conocemos las reacciones de las poblaciones y las intervenciones de las autoridades para enfrentar estos desastres.
Hay angustias que paralizan, hay emociones que movilizan. Todos reaccionamos espontáneamente según nuestro ADN , nuestra educación, nuestros recursos intelectuales, espirituales y nuestra experiencia de la vida. Si no estamos directamente involucrados en las urgencias, es conveniente darnos un tiempo de silenciar una pausa para nuestras primeras reacciones, nuestras opiniones inmediatas. Los sentimientos de fatalidad, el buscar responsabilidades, invocar de inmediato a Dios o refugiarnos en alguna espiritualidad de moda son paliativos. El horror de los dramas pertenece al misterio del “Mal”. Quien no se da un tiempo para este enfrentamiento existencial no ha vivido todavía plenamente.
Hace falta mirar las reacciones de los demás, recibir sus palabras, desvelar, sus angustias, sus desamparos y también sus valentías y sus fortalezas. Unos se sientan solos, aislados, fracasados, abandonado o frustrados por la desilusión de las pérdidas materiales. No faltan los que buscan echar la culpa a otros, reclaman la asistencia urgente a las autoridades, al gobierno. ¿Qué pensaran los jóvenes que descubren la vida? ¿ Los viejos, los hombres o mujeres, los enfermos y los pobres? Las posturas de cada uno puede perfeccionar nuestra interpretación personal al respecto.
En las actitudes de muchos hay una afirmación de la vida. Lo importante es rescatar las personas en peligro y ayudar salvar los damnificados. Allí el trabajo de los bomberos, los carabineros, los funcionarios, el personal del servicio de salud y después todos los que tienen una pala o una carretilla, un camión para salir a ayudar con una solidaridad espontaneo. No se quiere dejar ninguna desaparecido olvidado en las catástrofes. Hasta algunas empresas se destacan por su espíritu filántropo.
Pero aparecen también muchas actitudes discordantes. La cultura global impactó on su mentalidad competitiva y individualista. Las ilusiones de las publicidades comerciales, de la farándula, del deporte y… de la droga, luego, recuperan su clientela. Son impresionantes las futilidades que llenan las redes sociales, sortean tan inconscientemente los dramas
Las epopeyas antiguas nos dejaron sus enseñanzas acerca de los acontecimientos dramáticos. Sus “Mitos” interpretaron los desastres como conflictos de las divinidades, castigos a los hombres por sus malos comportamientos celebraban la valentía de unos héroes semi-dioses o sobre-humanos enfrentando la adversidad. Después unos sabios tanto en Occidente que en Oriente promovieron “lo sobre humano” y el “estoicismo” dictando un comportamiento digno para el ser humano frente a la adversidad. Estas herencias culturales sirvieron a las religiosidades para desarrollarse. Veremos el aporte preciso del cristianismo con su anuncio del evangelio pero , antes, es necesario aclarar el aporte de las ciencias modernas que en rentaron las catástrofes a su manera.
Por la valoración progresiva de la inteligencia, se trabajó intensamente para explicar la ocurrencia de los fenómenos que aquejan la humanidad. Las ciencias naturales, las ciencias humanas y sociales buscaron explicar y si posible prevenir los peligros que surgen. El “Progreso”, el “Desarrollo”, el “Crecimiento”, esas ideas modernas que pensaron explicarlo todo, llegaron a ser de alguna manera los “nuevos mitos”: La Ecología y su “Madre Tierra” y la Preservación de las especies, la Astrología y su “conquista del Espacio”… Importa anticiparse el Futuro, conocer siempre más y superar todas las dificultades para el bien estar de la humanidad ( de mañana?).
Esto sería bonito si no existieran las limitaciones humanas. Los errores cometidos y sus consecuencias, las deficiencias del ser humano con las victimas de sus perversidades. El Progreso deja muchas víctimas en el camino. Además, ¿Quién sabe a dónde llevar esta interminable faena humana? ¿Cuál es el futuro de cada uno? Cada religión aportará lo suyo. Para esto, vale la pena interiorizarse de lo que dicen los budistas, los musulmanes, los que hablan del Karma, de la astrología… y eso para ubicar exactamente nuestra fe cristiana.
Cada uno tiene sus razones y sus decisiones para el camino de su vida. Puede ser :-Que encontró lo divino en el amor de su pareja, que sean sus propias deficiencias o las miserias del mundo que urgían un auxilio superior – que sea buscando realizar su vida – que sea el ideal de servir – que sea todo cuanto nos puede llevar “ más allá, hacia un mundo mejor”
El cristiano, en realidad no busca sus razones de vivir en sí mismo. Su confianza la encuentra en la amistad con Jesús. Él es su referencia absoluta. Aclaremos en seguida que Jesucristo es una persona histórica. “Llamarlo “Mesias”, “Hijo de Dios y “Hijo de hombre” es entrar en un lenguaje bíblico y simbólico. Estos testimonios de los evangelios fueron escritos en los idiomas y mentalidad de las primeras comunidades cristianas. Jesús utilizó expresiones de la cultura de su época. Sanó los enfermos , lo mismo que perdonó los pecados, expulsó “los demonios”, habló de “nacer de nuevo”, de anunciar “el evangelio”, profetizó “catástrofes futuras” , habló de “juicio final” y de “infierno” ; “bendice y maldice”, habla de “Salvación , de “dar su Vida” , de “ comer su cuerpo y beber su sangre”, de su regreso donde su Padre, de “Resurrección”, de su regreso al “final de los tiempos”, de enviar el “ Espíritu- Paráclito”…. En la religiosidad judía, se había multiplicado un estilo particular de discursos y profecías apocalípticas, tenemos un ejemplo ilustre en el último libro de la Biblia. Pero los evangelios y Jesús mismo minimizaron este estilo antiguo . Aún cuando los cristianos hicieron suyas muchas de estas expresiones. Un ejemplo es el concepto de “pecado” que la fe debe trabajar constantemente para autentificarlo.
No son palabras, doctrinas ni aún ideas que pueden llevarnos a la profundidad de nuestra fe cristiana. Son las vivencias humanas, los problemas sociales, los desastres naturales… que nos ayudaran a actualizar la gesta de Jesús.
Para muchos la Violencia es la realidad más dolorosa y más cercana. Son los delincuentes, las guerras, hasta las violencias familiares que llenan de miedos. Las amenazas de accidentes y de enfermedades completan el cuadro general de inseguridad que sufre nuestra época. A pesar de toda la modernización, es fácil reconocer estas adversidades que los antiguos llamaban el “Mal”, los “demonios” que asedian la humanidad. Cuando crece la inseguridad y se llega a dudar de todas las instancias humanas para enfrentar los problemas se puede volver a considerar la seriedad histórica que tuvo la humanidad de idear un recurso “externo” para salir de las situaciones desesperadas. Nuestro anhelo de “Salvación” no tiene nada de ingenuo. Hay suficientes razones para pensar en una benevolencia misteriosa. En la tradición bíblica, los judíos esperaron un “Mesias” para un “Reinado de felicidad definitiva. Pero Jesucristo apareció y sorprendió presentándose todo lo contrario porque fue rechazado y crucificado. Lo extraño es que unos testigos escribieron de Él y durante más de 2000 años toda una cristiandad cree que Él es quien salva la humanidad precisamente con esta contradicción de Dios que se hace hombre para asumir en propio las desgracias humanas .
Jesús habla de un” nacer de nuevo” y invita sus discípulos a un cambio de vida radical y a una inteligencia de fe extraordinaria: Dios que se hizo hombre para que los hombres comparten su vida divina. Mostró el camino para superar todas las dolencias humanas, sanó enfermos, alimentó los hambrientos, perdonó a los pecadores, predicó un amor universal. Bendijo a los pobres, humildes, sufridos, justos, auténticos, misericordiosos, artesanos de paz , perseguidos pero también maldijo a los ricos, glotones, fiesteros, altaneros. Criticó severamente a las autoridades religiosas y civiles de su tiempo que lo condenaron y lo mataron.
Lo que siguió es de fe: Jesús Resucitó. Quien descubre la Buena Nueva que nos revela, tiene el Espíritu que nos dejo, está en la Verdad y tiene la vida auténtica.
P.S. Si algo no se entiende, leer los evangelios, Dios le hablará mejor.