
El Arzobispo de Pamplona, Monseñor Francisco Pérez González, celebró la
Eucaristía por los fallecidos y los damnificados tras el sismo del 27 de
febrero. A la misa asistieron chilenos y españoles en señal de solidaridad con
los sufrientes.
En la Catedral de Pamplona y con chilenos y españoles asistiendo,
el arzobispo de Pamplona, Monseñor Francisco Pérez González, desatacó que Dios
es Padre de todos, que no quiere el mal para nadie menos para los pobres; dijo
que lo que acontece en la tierra es debido a fenómenos naturales porque Dios no
quiere castigar a los seres humanos, el mal que nos ataca nos hace darnos cuenta
de que somos unos seres limitados y criaturas dependientes sólo de la voluntad y
bondad de Dios-Padre, expresó. También dijo: “podemos reaccionar con sorpresa,
nos podemos preguntar por qué ha sucedido sin saber la respuesta. Dios no da
respuestas al dolor por que El es la respuesta, El ha venido a llenar todo el
dolor. Por eso, debemos pasar a la esperanza”.
La eucaristía concelebrada por una decena de sacerdotes, varios de ellos
chilenos, contó con la asistencia de Javier Caballero, consejero del interior
del Gobierno Foral, representantes del Ayuntamiento de Pamplona, chilenos
afincados en la comunidad y navarros que quisieron acompañar en el dolor.
En la ocasión se pidió por el pueblo de Chile, por sus gobernantes y por los
gobernantes de todos los países, para que todas las personas tengan mucha paz en
sus corazones y esperanza en que vienen días mejores, que tengan fuerza y
esperanza en el Señor. Se oró para que la solidaridad entre pueblos y países
siempre esté presente. Para que las familias permanezcan unidas y se apoyen
mutuamente. Por los navarros en Chile y sus familiares en Navarra, que sientan
el apoyo de sus semejantes.
Unos niños, a su vez, rezaron por los pequeños que están sufriendo esta
tragedia, desearon que encuentren a sus padres y familiares, que tengan la
protección que se merecen, que no les falte el cariño, la compañía, el agua y la
comida, que no sientan miedo, que no se sientan solos porque Dios siempre está
con nosotros.
En las ofrendas se puso en las manos del Arzobispo una bandera chilena como
signo de entrega del país a Dios.
"En esta celebración queremos unirnos más y más desde la fe. Dios está junto a
nosotros con su mensaje de esperanza y consuelo. Cristo nos acompaña en nuestro
caminar doloroso y nos abre los ojos para descubrir el misterio de la vida, vida
que renace desde la muerte", indicó Myriam Reyes, chilena radicada en Pamplona.
"A nuestros compatriotas les llamó Dios inesperadamente, en la oscuridad de la
noche y en el sueño más profundo, produciendo un terrible dolor en sus
familiares, amigos y en todo el país". Agregó: "Pero la vida no termina, la vida
se cambia por otra más rica y en paz perpetua. Lo nuestro es creer, confiar,
esperar. Dios nunca falla".
Myriam Reyes Catalán (chilena-navarra en Pamplona)