
Ver a la Iglesia "en pobreza y sin poder" nunca ha tenido mucho éxito, y si se
hace de ello algo central ni siquiera en el Vaticano II, tan importante y
decisivo en muchas otras cosas. Sí lo tuvo en Medellín, y en Puebla todavía pudo
salir con bien ante graves maniobras en su contra.